lunes, 26 de julio de 2010

Sólo hay una Nación, y punto.

¿En qué momento España dejó de ser la potencia dominante de Europa? La respuesta no es sencilla, ya que hubo muchos factores que desencadenaron tal hecatombe, pero sin duda, uno de ellos fue la falta de unidad del Imperio. Si se hubiese conseguido un modelo territorial centralizado como hizo Francia, halla por el siglo XVII, hubiesemos conservado la hegemonía mundial. No obstante, Cataluña y demás territorios, con absurdas reivindicaciones secesionistas, nos lo impidieron.
Traigo a colación este tema por la reciente sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña, que viene a decir que en España y con esta Constitución, sólo tiene cabida una nación: España. Personalmente, me muestro favorable a tal sentencia.
Una cosa que me enerva fue la manifestación del 10 de julio contra dicha sentencia. Me parece muy bien que se ejerza el derecho de manifestación, pero en este caso carece de sentido, ya que las sentencias de los tribunales deben ser acatadas y respetadas, al residir ahí el principio de seguridad jurídica, que tanto ha costado conseguir.
Tras la sentencia, los independentistas hablan de modificar la Constitución. Bajo mi punto de vista eso lo veo algo complicado, porque nuestra Constitución es muy difícil de modificar, y además, corremos el riesgo de que al modificarla nos quedemos sin ella, con las graves consecuencias para la democracia que ello acarrearía.
Finalmente, quiero desmontar una falacia que oí en la televisión a un individuo, que decía: "Es que 10 hombres no pueden cambiar lo que ha decidido el pueblo de Cataluña en referéndum". A ver, varias cosas. Resulta que esos "10 hombres" son los miembros del Tribunal Constitucional, y son los encargados de que todas las leyes estén dentro del marco constitucional, así que si el Estatuto no se corresponde con lo que dice la Constitución, debe ser declarado inconstitucional en las partes que proceda, ya que no queremos leyes inconstitucionales en nuestro ordenamiento jurídico. También, resulta que el pueblo español, más amplio y con más peso que el catalán, acordó en 1978 mediante referéndum, someterse a la Constitución y a las personas encargadas de hacer respetar la Carta Magna, así que no comprendo tanto revuelo.
En definitiva, el Tribunal nos ha dicho que sólo hay una Nación, y punto final.

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