viernes, 29 de mayo de 2009

Dios, su existencia en duda.

¿Cómo puede tener cabida un ser supremo y todopoderoso, llamado Dios, en este mundo? Si Dios es tan todopoderoso, ¿por qué permite que ocurran tales males en su planeta? No me vale una respuesta del tipo: "Dios es como un padre, que permite que su hijo se caiga una y otra vez, para que aprenda a caminar". Si es este caso, ¿qué debemos aprender? Si realmente Dios nos ha creado, y somos tan perfectos, ¿por qué no nos enseñó todo desde un primer momento? ¿Es qué no tiene tanto poder como para eso? ¿A caso su creación más perfecta, el ser humano, se escapa de su control, y sólo puede contemplar la lucha que mantienen los hombres en su planeta? Personalmente, yo me decanto más por esta hipótesis.
Si Dios es todopoderoso, ¿por qué necesita ser alabado? ¿Su poder no es tan infinito? A lo mejor es que quiere, pero no puede, pero ¿no puede ser que puede pero no quiere?
Mi conclusión es que la existencia de Dios no se puede demostrar por los caminos de la razón, ni se podrá demostrar. Agnosticismo puro y duro.
Otra tesis puede ser que la existencia de Dios sólo viene motivada por la propia existencia del ser humano, es decir, Dios no ha creado al ser humano, sino que el ser humano ha creado a Dios.
¿Por qué el ser humano ha creado a Dios? Por necesidad. Porque necesita soluciones que la razón no puede ofrecerle, y por tanto, la propia razón crea una especie de mecanismo que le permita salir de una pregunta sin solución: ¿Cuál es nuestro origen?
Pero, ¿por qué necesariamente hay que pensar en un comienzo y en un fin? ¿No sería más fácil un pensamiento al modo de la Grecia clásica, donde el mundo era infinito, esto es, sin comienzo ni fin? Por lo menos esta concepción no traería tantos problemas.
Sólo queda decir que si se responden a todas estas cuestiones planteadas, utilizando la razón, se podrá afirmar la existencia de Dios, mientras no.





miércoles, 6 de mayo de 2009

Peligro: ¡guerra!

El pasado día 30 de abril asistí a un debate, en el cual el público participaba haciendo preguntas a dos eurodiputados: Alejandro Cercas y Salvador Garriga. Fue realmente un debate muy provechoso, sin embargo, hubo algo que me motivo de manera especial, en concreto, una pregunta dirigida al señor Cercas: ¿qué opina usted del espectacular avance de la ultraderecha en el norte de Europa?
Era el tipo de pregunta que a mi me hubiera gustado poder formular. En la respuesta del señor Cercas hubo dos cosas en que coincidimos, pero el resto era propaganda progre.
En primer lugar, dijo que la ultraderecha estaba subiendo gracias a la inmigración. Eso es verdad. Los inmigrantes son necesarios para realizar ciertos trabajos. Eso es verdad. Los inmigrantes no se habían integrado en la sociedad ni en la cultura de su país de acogida, y eso provocaba el rechazo frontal de los ciudadanos de origen. Eso es verdad. ¿Verdad?
En segundo lugar, y en relación con esta misma pregunta, el señor Cercas expreso una idea que le inquietaba. El principal enemigo de la Unión Europea son los nacionalismos, y estos están volviendo a despertar, gracias a la ultraderecha, y en última instancia, a los inmigrantes.
Los nacionalismos han provocado muchos conflictos, y aquí llega el quid de la cuestión, lo cual reproduzco tal como lo expreso el señor Cercas: "Puede que yo no lo vea, pero es muy posible que dentro de 20 o 30 años, vuelva a estallar una guerra a escala europea"
Lo que yo ya suponía desde hace muchos años, para mi se ha confirmado: la guerra llegara a Europa como el día tras la noche. Ya no lo digo yo solo, también lo piensa un señor tan curtido en política como Alejandro Cercas.
En definitiva, no sabemos cuando, donde y quién, pero una cosa es segura, que llegara, y yo sólo puedo decir: PELIGRO: GUERRA!